La directiva del Cuenca Juniors ha tomado la medida de separar a uno de sus futbolistas tras detectar indicios de posible manipulación en los partidos disputados. Esta acción se deriva de una evaluación poligráfica especializada realizada al jugador, cuyo informe técnico determinó una "decepción indicada", es decir, señales que sugieren que el deportista no fue sincero con respecto a la investigación interna.
La decisión del club responde a la necesidad de mantener la integridad deportiva y la confianza dentro de la institución. Al obtenerse este resultado negativo en la prueba de detección de engaños, se procedió a la separación del atleta, reforzando así los protocolos de control interno que el equipo mantiene para garantizar la honestidad en las competencias.
Este caso resalta la atención que los clubes ecuatorianos están prestando a la lucha contra la manipulación deportiva. La aplicación de estas pruebas técnicas sirve como un mecanismo disuasorio y correctivo, asegurando que la disciplina y el juego limpio sigan siendo pilares fundamentales en la estructura del fútbol profesional local.