La rutina matutina de muchos guayaquileños ha encontrado un nuevo escenario: los parques y áreas verdes de la ciudad. Lejos de ser solo espacios de esparcimiento pasivo, estas zonas se han consolidado como verdaderos gimnasios al aire libre, donde la comunidad prioriza la actividad física por su proximidad a los domicilios y la flexibilidad de horarios.
Desde las 06:00 horas, una creciente cantidad de personas ocupa senderos, ciclovías y las máquinas biosaludables instaladas en estos recintos. La práctica habitual incluye caminar, trotar o correr, complementada con rutinas de ejercicio físico que aprovechan la infraestructura disponible. Esta tendencia refleja una búsqueda activa de bienestar y salud dentro del propio entorno urbano.
El uso intensivo de estos espacios públicos evidencia cómo los habitantes de Guayaquil están redefiniendo el aprovechamiento de las áreas verdes, transformándolas en centros de entrenamiento accesibles que fomentan un estilo de vida activo sin necesidad de desplazamientos largos ni costos adicionales significativos.