Un incendio forestal que afectó la zona del Casitagua ha tenido una consecuencia inesperada y significativa para la historia local: la exposición de un antiguo graderío inca. La vegetación densa que cubría esta estructura histórica se redujo por las llamas, permitiendo ver a la luz los restos arqueológicos que permanecían ocultos.
El Casitagua está registrado oficialmente como una gran caldera con una extensión aproximada de cinco kilómetros. Esta dimensión geográfica explica en parte cómo pudo permanecer este tipo de construcción precolombina aislada y camuflada por el crecimiento natural de la zona hasta que el fuego actuó como un agente revelador.
El hallazgo destaca la importancia de preservar los sitios históricos dentro de las áreas naturales del Guayas. Aunque el evento fue provocado por un incendio, la visibilidad obtenida ofrece una oportunidad única para estudios arqueológicos y turísticos, siempre que se gestione con responsabilidad para no dañar los restos expuestos.