El entrenador de Emelec, Ezequiel Medrán, se mostró claramente insatisfecho tras el partido disputado contra Libertad FC. En sus declaraciones posteriores a la caída, el técnico azul no dudó en señalar que su equipo "no tuvo la capacidad de ganar", un reconocimiento directo de las limitaciones mostradas en cancha frente al rival paraguayo.
Más allá del resultado, Medrán hizo especial hincapié en su inconformidad con el arbitraje del encuentro. El director técnico consideró que las decisiones de los árbitros influyeron negativamente en el desarrollo del juego, un factor que suele ser clave en la competitividad del fútbol ecuatoriano y que siempre genera debate entre la afición guayaquileña.
Además de las dudas sobre la labor arbitral, Medrán lamentó específicamente la falta de definición en los momentos decisivos. El técnico señaló que su equipo no aprovechó adecuadamente las opciones claras para sentenciar el marcador, lo que finalmente derivó en la derrota. Para la hinchada emeleísta, esta falta de concreción en las oportunidades es un punto de análisis recurrente.
La postura del técnico azul refleja una mezcla de autocrítica y reclamo institucional. Mientras reconoce las carencias propias del equipo para imponer su ritmo, traslada parte de la responsabilidad hacia la autoridad arbitral. Este balance entre la responsabilidad interna y los factores externos define el tono de las declaraciones oficiales del club en esta instancia.