Latinoamérica se encuentra en un punto de inflexión crucial donde su inmenso potencial verde, basado en la biodiversidad y los recursos naturales, choca con las realidades geopolíticas y climáticas. La región posee una capacidad extraordinaria para convertir estos activos naturales en riqueza tangible, aunque este proceso no está exento de obstáculos significativos.
El fenómeno de El Niño representa uno de los desafíos más urgentes para la sostenibilidad de este modelo. Las variaciones climáticas extremas amenazan directamente la estabilidad de los ecosistemas y, por ende, la viabilidad económica a largo plazo de las actividades productivas que dependen de estos recursos naturales.
Para cantones como Guayaquil y otras zonas de la provincia del Guayas, entender esta dinámica es fundamental. La gestión eficiente de los recursos debe equilibrar el crecimiento económico con la resiliencia ante eventos climáticos, asegurando que la riqueza generada sea sostenible y no vulnerable a las fluctuaciones ambientales.