Se cumplen 25 años desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas en Nueva York. Este hito histórico marcó un punto de inflexión decisivo en la geopolítica mundial, reconfigurando alianzas y prioridades estratégicas a nivel planetario.
El balance oficial de la tragedia registró 3.000 víctimas fatales. Esta cifra no solo representa una pérdida humana irreparable, sino que sirvió como catalizador para cambios estructurales profundos en las políticas de defensa e inteligencia de múltiples naciones.
La repercusión de estos hechos trascendió las fronteras estadounidenses, alterando el paradigma de la seguridad internacional. Las medidas adoptadas desde entonces han redefinido los protocolos de protección civil y la cooperación transnacional en materia de prevención de amenazas.